Jesús Burguera (Donostia-San Sebastian, 1954) ha vivido y trabajado en Donostia, Madrid, Lausana y Paris. Es economista especializado en mercados financieros, en los que ha trabajado en los últimos veinte años. Ha escrito diversos trabajos sobre bolsa, finanzas, ciclos económicos y crisis. Esta es su primera novela.

jesusburguera@yahoo.es

 

Entrevista al autor   

   P- ¿Sabe que su novela puede crear polémica en un tema tan complejo como  el 11-M ?

   R- El Emir 11-M-04 es una ficción. Lo que ocurre es que, a veces, la ficción es la mejor manera de presentar los hechos. No se trata de polemizar, sino de que el lector juzgue por sí mismo. Un viejo amigo me dijo una vez: las palabras no son ofensivas, la realidad si lo es.

 

    P- ¿El Emir 11-M-04 es más un thriller o una ficción política?

   R- La ficción política juega un papel muy importante en la novela. Se trata de una ficción muy próxima a la realidad, se aportan datos desconocidos para el gran público, todas las declaraciones son textuales y se respetan los tiempos en los que los hechos ocurrieron.

  La trama, la atmósfera, el ritmo creciente de la acción y los personajes son los de un thriller, con tintes, también, de novela negra. El ritmo de thriller permite pasar al lector de una realidad, el comando yihadista, a otras, igual de reales pero más globales y que se integran unas a otras. Son las diferentes caras o niveles de la realidad. Yo diría que El Emir 11-M-04 es un thriller de ficción política.

 

    P- Ese tratamiento no es muy frecuente en la novela en español.

   R- Es un equilibrio que se encuentra mucho más en la novela anglosajona, norteamericana sobre todo. Abre espacios de libertad y se adapta bien a un lector actual, consciente de que la realidad se hace cada día más compleja.

 

    P- El personaje principal se llama Marc Bruc ¿Quién es Marc Bruc?

    R- Un periodista que se ve envuelto en los acontecimientos. Un tipo normal, de poco más de cuarenta años. Trabaja en su propio periódico digital en Madrid y realiza reportajes de investigación. Bebe quizás demasiado y no se puede decir que sus relaciones sentimentales sean un éxito. Al principio funcionan, pero luego siempre falla algo. Un tipo que se encuentra, sin buscarlo, en el centro de la acción.

 

    P- Una acción muy amplia. En su novela podemos asistir, por ejemplo, a una reunión en el Pentágono, entre el Vicepresidente de los Estados Unidos Dick Cheney, Rumsfeld y Carlucci.

   R-Sí. Y a otras con Wolfowitz y Perle o entre dirigentes de Al Qaeda en la base iraní donde se gestó el 11-M. La acción introduce al lector en el interior de un banco saudí y le acerca a las operativas que se suelen dar entre ciertos brokers bursátiles en los días previos a algunos grandes atentados. Hay conversaciones entre Sarkozy y Chirac y pasajes en otros escenarios, como Quetta, al sur del Waziristan, entre Afganistán y Pakistán.

   Un atentado como el del 11-M no se puede entender en clave de política interior. Lo que pasó aquel día no fue ni una simple cuestión de política interior ni tampoco una sencilla obra de unos fanáticos que dejan huellas por donde pasan.

 

 

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